
Últimamente he oído mucho sobre cómo la fascia tensa es responsable de la celulitis, y que la única manera de liberarla (y corregir los hoyuelos) es "rompiéndola". Desde hace tiempo, se ha atribuido la celulitis a todo tipo de factores, desde hormonas hasta toxinas y mala circulación. En los últimos años, la fascia se ha unido a la lista de sospechosos. Pero ¿es realmente la fascia la causa de la celulitis o simplemente influye en cómo se manifiesta en algunas personas?
En resumen: la fascia no es la única causa de la celulitis, pero puede contribuir a su aparición en ciertas circunstancias, especialmente cuando la rigidez del tejido afecta el movimiento de líquidos y el drenaje linfático eficiente. Para comprender cómo ocurre esto, es necesario considerar la celulitis como un problema multifactorial, no como un único defecto estructural.
¿Qué es la fascia y por qué se la relaciona con la celulitis?
La fascia es una red de tejido conectivo que rodea y sostiene músculos, grasa, vasos sanguíneos, nervios y órganos. En el tejido sano, la fascia es flexible y elástica, lo que permite que las capas de tejido se deslicen suavemente unas sobre otras.
La teoría que vincula la fascia con la celulitis sugiere que cuando la fascia se vuelve más gruesa, rígida o menos elástica, puede:
- Restringir el movimiento entre las capas de tejido
- Crea tensión desigual en la piel.
- Influye en cómo las células grasas empujan hacia arriba contra la piel.
Esto puede acentuar la apariencia de hoyuelos que reconocemos como celulitis, pero eso es muy diferente de ser la causa raíz.
¿La fascia realmente causa celulitis?
No existe evidencia sólida de que la fascia cause celulitis por sí sola.
La celulitis se forma principalmente debido a:
- La estructura de la grasa subcutánea
- Retención de líquidos: se acumula alrededor de las células grasas y en los tejidos, desalineando las células y causando hoyuelos en la superficie de la piel.
- Tabiques fibrosos (bandas conectivas que anclan la piel hacia abajo) que se someten a una tensión adicional con la retención de líquidos (nota: no son lo mismo que las fibras de la fascia)
- Influencias hormonales (especialmente el estrógeno, que puede contribuir a la retención de líquidos)
- Un estilo de vida sedentario: el movimiento favorece el flujo linfático y ayuda al cuerpo a filtrar el exceso de líquido y desechos metabólicos.
- Genética
La fascia puede considerarse un factor modificador, no creador. En algunas personas, una fascia más tensa o menos hidratada puede empeorar la apariencia de la celulitis, mientras que en otras tiene un papel poco visible.
La fascia como contribuyente, no como culpable
Piense en la fascia como parte del entorno que rodea a las células grasas en lugar de como la instigadora.
Mi perspectiva, y la de Legology, coincide con esta visión más amplia. Creemos que la celulitis se hace más visible cuando el líquido queda atrapado entre las células grasas y dentro del tejido, lo que reduce la eficacia del drenaje linfático. Cuando hay exceso de líquido:
- Las células grasas se expanden y se desordenan.
- La presión tisular aumenta
- La superficie de la piel se vuelve irregular.
En este escenario, la fascia no inicia la celulitis, pero la fascia restringida o menos móvil puede reducir el movimiento eficiente de líquidos, haciendo que la retención de líquidos sea más visible.
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¿Por qué la gente cree que la fascia contribuye a la celulitis?
La creencia se deriva en gran medida de tres observaciones:
1) Las terapias manuales pueden mejorar temporalmente la apariencia de la celulitis.
Los tratamientos dirigidos a la fascia —normalmente masajes y liberación miofascial con varillas y rodillos— suelen producir una relajación a corto plazo. Esto ha alimentado la idea de que la fascia debe ser la causa del problema, cuando es más probable que los efectos se deban al aumento de la circulación y al relleno temporal de la superficie de la piel. Incluso me atrevería a afirmar que, en algunos casos, los cambios visibles drásticos pueden reflejar irritación o microtraumatismos en capas más profundas, en lugar de una verdadera "liberación".
2) La celulitis suele aparecer en zonas con mayor tensión fascial percibida.
Los muslos y las caderas son sitios comunes tanto de celulitis como de rigidez, pero la correlación no es igual a causalidad.
3) La narrativa visual es convincente
La fascia se ve espectacular en los diagramas anatómicos. Es fácil imaginar "bandas tensas" que tiran de la piel hacia abajo, aunque son los tabiques fibrosos —y no la fascia— los que desempeñan la función principal de anclaje.
¿Puede el masaje profundo o la liberación de la fascia dañar el sistema linfático?
Ésta es una preocupación válida y importante.
El sistema linfático es superficial y delicado, especialmente en comparación con el músculo o la fascia, y discurre cerca de la superficie de la piel. Un masaje profundo extremadamente agresivo o mal aplicado podría:
- Comprimir y dañar los vasos linfáticos
- Aumentar la inflamación
- Interrumpir temporalmente el flujo linfático
Sin embargo, las técnicas aplicadas correctamente no dañan el sistema linfático. Los problemas surgen cuando:
- Se utiliza una presión excesiva repetidamente
- Los tratamientos ignoran la anatomía linfática
- El dolor y los hematomas se consideran una “prueba” de eficacia.
En realidad, el flujo linfático responde mejor a una presión suave y rítmica y a un drenaje linfático asistido (cuidado corporal enfocado) , no a la fuerza.

Formas comunes en las que las personas intentan hacer que la fascia esté menos tensa
Los métodos que apoyan la salud de la fascia tienden a superponerse con aquellos que mejoran la circulación y la hidratación:
- Movimiento y ejercicio variado (caminar, estiramientos, entrenamiento de fuerza)
- Hidratación (la fascia depende en gran medida del agua)
- Masaje y trabajo corporal (cuando se realiza adecuadamente)
- Autoliberación miofascial (utilizando palos y rodillos de espuma)
- Terapias de calor (saunas, baños calientes)
- Masaje constante para el cuidado de la piel, especialmente cuando se centra en el drenaje.
Cabe destacar que ninguno de estos métodos “arregla” la fascia de forma permanente, pero muchos pueden mejorar el deslizamiento del tejido y el intercambio de líquidos, especialmente cuando son suaves, constantes y se combinan con el movimiento diario.
Entonces, ¿dónde encaja realmente la fascia?
La fascia se entiende mejor como un factor contribuyente entre muchos, no como un villano que deba ser "desmantelado" o manipulado agresivamente. Puede influir en la apariencia de la celulitis, especialmente en personas propensas a la retención de líquidos o la rigidez tisular, pero no actúa sola ni es la causa principal.
Por eso no me entusiasman los llamados desintegradores de fascia ni otras herramientas corporales para el dolor que a menudo se comercializan con la promesa de que "romper la fascia" eliminará la celulitis. La premisa es que cuanto más dolor, moretones y molestias se experimenten, más efectivo se supone que será el tratamiento. Desde el punto de vista linfático y de la salud de los tejidos, esta lógica es profundamente errónea y potencialmente perjudicial.
El sistema linfático no está diseñado para la fuerza.
El sistema linfático es:
- Superficial (justo debajo de la piel)
- Baja presión
- Frágil en comparación con el músculo o la fascia.
- Depende de una compresión y liberación suaves, no de la fuerza.
A diferencia del sistema circulatorio, el sistema linfático no tiene una bomba central. La linfa se mueve a través de:
- Contracción muscular
- Respiración
- Movimiento suave de la piel
- Cambios de presión rítmica
La presión agresiva y dolorosa actúa contra estos mecanismos.
Lo que la dolorosa voladura de fascia puede hacer al sistema linfático
Cuando se aplica una fuerza excesiva repetidamente al tejido, especialmente en áreas ya propensas a la retención de líquidos, puede ocurrir lo siguiente:
1) Compresión y colapso de los vasos linfáticos.
Los capilares linfáticos tienen paredes extremadamente delgadas. Una presión excesiva puede colapsar temporalmente los vasos, reducir la captación linfática y generar congestión en lugar de drenaje. En lugar de facilitar el movimiento del líquido, la presión excesiva puede atraparlo en el tejido, empeorando las afecciones asociadas con la celulitis.
2) La inflamación puede provocar retención de líquidos.
El dolor, los hematomas y los microtraumatismos son signos de inflamación, no de progresión. La inflamación puede aumentar la permeabilidad capilar, favorecer la fuga de líquido al tejido y amplificar la hinchazón, creando a veces un confuso efecto de "alisamiento" a corto plazo que no se mantiene.


















